2+2=5: El día en que el cerdo se convirtió en hombre


No me puedo resistir a traer el final de 'Animal Farm' para arrancar la crítica, aunque aquí se respire más 1984. La imagen es tan nítida como aterradora: un grupo de animales observa a través de un cristal cómo sus líderes, aquellos que prometieron una utopía de igualdad, ríen y brindan con sus antiguos opresores. En ese instante, el rostro del cerdo se funde con el del humano hasta que la distinción desaparece. 

George Orwell no solo nos advirtió sobre la traición política, sino sobre algo mucho más profundo: la destrucción de la realidad objetiva. La aritmética deja de ser una ciencia para convertirse en un acto de fe ciega. Si el Poder puede convencerte de que el enemigo es tu amigo, o de que tu miseria es en realidad abundancia, entonces puede convencerte de que 2+2=5.

Entre el archivo y el algoritmo

Parece que Orwell no era un adivino, sino que nosotros somos unos pésimos alumnos o, simplemente, miramos para otro lado. Peck no ha querido hacer el típico documental biográfico de manual. Si buscas saber qué desayunaba Eric Blair en París o sus andanzas por Londres, esta no es tu película. Aquí el director va directo a la yugular: la utilidad del miedo.

La estructura de la cinta tiene su punto caótico, pero es un caos deliberado: Peck mezcla imágenes de archivo granuladas con vídeos de vigilancia actuales combinados con imágenes generadas por IA. Es irónico, ¿verdad? Usar la herramienta definitiva de la "mentira digital" para hablar del hombre que más temía la manipulación de la verdad. En un mundo donde ya no sabemos qué es real, la estética del documental tiene que ser igual de turbia. Tiene su aroma de justicia poética.

Doblepensar en la era de TikTok

Damian Lewis le presta su voz a los textos de Orwell y es el ancla que mantiene el barco a flote cuando el montaje se vuelve demasiado denso. Hay fragmentos de 1984 que, leídos sobre imágenes de conflictos actuales en Gaza o disturbios en capitales occidentales, te dejan helado. No es cine sutil —Peck no sabe lo que es la sutileza—, pero es que quizás a estas alturas ya no nos sirven los susurros.

Lo peor (o lo mejor, según se mire) es que la película te confirma que conceptos como el "doblepensar" ya no son términos de ciencia ficción, sino el pan de cada día en nuestras pantallas. La distopía ya es realidad y eso funciona como reflexión política, como un aviso que no puedes ignorar... aunque el documental peque de ser un poco "ensayo académico" en algunos tramos y se eche de menos algo más de drama, algo más del hombre que se consumía en la isla de Jura mientras moría de tuberculosis escribiendo su obra maestra.

Al final, te deja una idea clara: el problema no es que el Gran Hermano nos vigile, es que nosotros le hemos abierto la puerta de casa y le hemos pedido que nos diga cuánto son dos más dos. Y si dice que son cinco, estamos demasiado cansados para llevarle la contraria.

* Lo mejor: La contundencia con la que conecta las obsesiones de Orwell con conflictos actuales y la voz de Damian Lewis.

* Lo peor: Un uso de la IA que puede distraer del mensaje y cierta falta de profundidad en el lado más humano del autor, aunque, si lo asumo como paradoja, me parece brillante.


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