'Zeta': Cómo hacer un ‘Citadel’ español... y no morir en el intento
Hay algo que Hollywood está olvidando (o ya olvidó hace tiempo): la humanidad le gana al CGI y no lo contrario. Dani de la Torre ya demostró en 'La Unidad' o 'El Desconocido' que sabe dirigir como un cardiólogo o un deportista de élite, y aquí hay bastante de eso.
'Zeta' demuestra que donde no alcanza un presupuesto estratosférico o un CGI mareante, llega el talento de una producción inteligente. Y ojo, la producción barata no es, pero todo es una cuestión de escala y los de Jeff Bezos lo saben: el algoritmo, cuando se aplica en clave de producto local (de la mano de Fonte Films, no es MGM, aunque ponga la marca), funciona, y funciona razonablemente bien.
La fórmula de 'Zeta' no es un misterio de Estado ni una filtración del CNI. Tiene nombres y apellidos: Dani de la Torre da otra lección (una más) de cómo dirigir, con Mario Casas en el centro y en su salsa: un Zeta enfadado con el mundo, parco y de frase plana… y precisamente por eso acierta: porque es exactamente el perfil terrenal y creíble que la película pide… y un elenco que entiende perfectamente su oficio, también.
Zeta podría haber intentado ser una especie de John Wick o Jason Bourne, pero no lo es. Tiene los pies en el suelo, es mucho más humano y, en consecuencia, más creíble. Mario Casas hace de Mario Casas y acierta. No es Keanu Reeves, ni Matt Damon, ni falta que hace. No cae en el error de tratar de imitar la mítica de Wick ni la eficacia amnésica de Bourne y mejor que sea así. Alfa —una Mariela Garriga muy química— está bien construida y tres cuartos de lo mismo... y Luis Zahera, que desconoce lo que es hacer un mal papel, eleva el nivel, pone retranca, memoria sucia y unos cuantos flashbacks.
Añades a la historia un reparto que sostiene, unos secundarios solventes, una trama más o menos coherente en forma de thriller de espionaje internacional de supervivencia y un buen entorno rodando en localizaciones diversas —Galicia, Brasil, Estonia, Colombia— con una fotografía que la eleva... ¿Y para qué quieres más?
Lo que hace que 'Zeta' pueda competir con otras producciones como 'Citadel', 'Bourne' o 'Hanna' pasa por una narrativa que entiende sus límites y los convierte en virtudes a base de buenos planos secuencia, o con una tensión orgánica seca y contundente... y también en su coherencia visual: la dirección de Dani de la Torre aprovecha un despliegue internacional que se siente orgánico y la fotografía no está ahí para decorar, sino para construir.
Bueno, igual me he venido arriba y sí, se le podría pedir más, cierto; pero no se puede negar que aporta cosas y hace lo que debe y lo que propone… que es más de lo que se le supone a otros productos con más recursos y que no hacen.
La película arrastra sus problemas, por supuesto, pero en el intento está el valor y resulta muy disfrutable. Al final, aunque el ritmo tiene sus baches y no siempre hay equilibrio entre los diálogos y la potencia, el resultado es un cine de acción desacomplejado y solvente: a ratos trepidante, con un punto caótico y también funcional, pero bien hecho… y dos horas palomiteras que vas a agradecer.




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