Homer eterno
La predisposición para entrar en este especial doble era optimista, con el mejor de los prejuicios, sintetizado en el título de esta crítica que se resiste a dejar morir a un mito: "Homer eterno". Y no lo he tocado por pura gratitud y respeto a las horas de felicidad que nos ha dado Springfield. Otra historia es lo que te encuentras aquí: que el milagro se repita, que se reinvente o que haya una versión actualizada de la magia de siempre. Por desgracia no acaba de cuajar y la cruda realidad del streaming nos recuerda que no se puede vivir eternamente de la nostalgia. Detrás de un envoltorio impecable —con un prólogo visualmente potente a cargo del colectivo Meow Wolf—, de los cameos estelares, la calidad de la animación o la paleta de colores se esconde la misma alarmante falta de ideas nuevas desde la época dorada de Skinner. El detonante prometía una sátira costumbrista e inteligente. Sin embargo, el guion prefiere seguir descafeinando el invento con parodias de manual met...








