Spider-Noir: blanco y negro o color no es el dilema
Es un detalle poder elegir entre los matices del cine negro clásico o dejarse llevar por ese colorido "True-Hue" de la viñeta nostálgica setentera... pero el blanco y negro o el color no es el dilema. Se agradece que, por una vez, una serie de superhéroes no parezca un anuncio de la próxima fase de un universo cinematográfico hipertrofiado. Esto no es el Spider-Man oficial de Marvel, ni falta que le hace; es una anomalía radioactiva que prefiere mirar a los clásicos de la Warner antes que a los manuales de autoayuda del multiverso. Visualmente parece una delicia artesanal. La composición de los planos está meditada para que las sombras se parezcan bastante a un homenaje de la rancia aristocracia del cine negro. Aquí la propuesta no pasa por un festival de CGI, unos VFX brutales o piruetas imposibles diseñadas como inyecciones de adrenalina a raudales; esto es otra cosa. En el centro de este brebaje han colocado un Nicolas Cage desatado, componiendo un Ben Reilly que es un gl...








