Section 31: Las cloacas de la Federación
* Estrenada en Paramount+ el viernes 24 de enero de 2025 (en España, disponible en SkyShowtime en febrero)
Sección 31 nace como un spin-off de Star Trek: Discovery, pero es algo más que eso desde el momento en que (bastante a su manera, eso sí…) añade nueva narrativa a un artefacto que ya existía mucho antes en la cronología interna de Star Trek.
La Sección 31 había aparecido por primera vez en DS9 (“Inquisition” 6x18, “Inter Arma Enim Silent Leges" 7x16 y "Extreme Measures" 7x23); también en Enterprise ("Affliction" 4x15 y "Divergence" 4x16), así como con algunas referencias puntuales en Picard (“The Bounty" 3x06 y “Dominion" 3x07). Antes de Picard, en la segunda temporada de Discovery, la Sección 31 se transformó en una de sus tramas principales... Está claro que llevaba tiempo pidiendo a gritos su propia historia.Esta organización merecía un espacio donde expandirse, y esta película lo intenta a través de una especie de thriller trekkie bastante loco sobre espías, inadaptados y mercenarios que desafían los ideales de la Flota Estelar, mezclando intrigas, acción a raudales, humor y dilemas morales. Una historia que remueve las tripas y las contradicciones de la Federación y aporta cosas diferentes. Desde el primer segundo de la intro ya hay detalles que nos advierten que estamos ante una película de Star Trek distinta, es otra cosa...
Aquí no se habla de utopías, sino de aquellos que se ensucian las manos para sostenerlas. La película nos presenta una tropa de personajes de lo más variopinta, todos con un puntito friki que les da ese toque especial. Cada uno hace su papel con mayor o menor gracia, pero juntos forman un cuadro bastante canalla que cumple con su misión. ¿La trama es novedosa? Para nada. ¿Está bien contada y tiene chispa suficiente para engancharte? Depende. ¿Tiene alma trekkie? A su manera.
Misión Imposible en el cuadrante del fanservice
Michelle Yeoh se come literalmente la película: una Philippa Georgiou, entre su presente y su pasado, cargada de carisma, ambigüedad y fuerza, que mantiene el interés incluso en los momentos más pausados, que no son muchos. Georgiou reparte dilemas morales y golpes de efecto (y también físicos) con una presencia arrolladora. Sin duda, sigue siendo la emperatriz absoluta en ambos universos.
Entre el resto del reparto, Kacey Rohl interpreta a una joven Rachel Garrett, futura capitana del USS Enterprise-C, un personaje presentado por primera vez en TNG (Yesterday's Enterprise, episodio 3x15), que es una referencia evidente dirigida a los trekkies de toda la vida. Su interpretación es una delicia que tiene suficiente nivel y carisma para hacerla crecer y dar cierta profundidad al personaje.
También sobresale (lo poco que la dejan) Humberly González como Melle, una agente deltana cautivadora, muy “magnética” (y nada célibe). Sus ojos se clavan en cada escena que hace, mientras que sus feromonas están al servicio de la causa, derritiendo cualquier resistencia (que, como dirían los borg, es fútil). Su origen deltano no es casual: es un guiño muy claro a Star Trek: The Motion Picture (1979).
Junto a Garrett y Melle, Quasi también se ha ganado mi corazoncito. Este camaloide completamente chalado nos regala algunos momentazos, además de otra referencia más, en este caso a Star Trek VI: El país desconocido (y no será la última, porque aquí las referencias llueven). Sam Richardson hace un gran trabajo de interpretación y lo borda en casi todas sus escenas.
Entre el resto del reparto, Kacey Rohl interpreta a una joven Rachel Garrett, futura capitana del USS Enterprise-C, un personaje presentado por primera vez en TNG (Yesterday's Enterprise, episodio 3x15), que es una referencia evidente dirigida a los trekkies de toda la vida. Su interpretación es una delicia que tiene suficiente nivel y carisma para hacerla crecer y dar cierta profundidad al personaje.
También sobresale (lo poco que la dejan) Humberly González como Melle, una agente deltana cautivadora, muy “magnética” (y nada célibe). Sus ojos se clavan en cada escena que hace, mientras que sus feromonas están al servicio de la causa, derritiendo cualquier resistencia (que, como dirían los borg, es fútil). Su origen deltano no es casual: es un guiño muy claro a Star Trek: The Motion Picture (1979).
Junto a Garrett y Melle, Quasi también se ha ganado mi corazoncito. Este camaloide completamente chalado nos regala algunos momentazos, además de otra referencia más, en este caso a Star Trek VI: El país desconocido (y no será la última, porque aquí las referencias llueven). Sam Richardson hace un gran trabajo de interpretación y lo borda en casi todas sus escenas.
No ha nacido para brillar
Más allá de Discovery, no se encuentra (o no se busca) la manera de explorar temas o personajes que ya son canon de la franquicia de una forma consistente más allá de guiños y referencias. Tampoco vamos a encontrar tramas complejas muy trabajadas, diálogos profundos o reflexiones filosóficas al estilo TNG o DS9, ni nada parecido. Sin entrar en spoilers, lo que vemos es una historia, con un punto desquiciado que trata de encajar piezas y, al mismo tiempo, puede ayudarte (o no) a entender sin prejuicios lo que realmente es la Sección 31 y, tal vez, si escarbas un poco, su evolución.
A nivel visual, cumple (lo hace sin mantener, en general, una coherencia estética con Discovery y Strange New Worlds) y la banda sonora de Jeff Russo complementa y acompaña a la perfección la atmósfera y el ritmo de la película. Nos encontramos ante una experiencia dentro del canon de Star Trek, con un lenguaje y un registro diferente que puede unir al trekkie de siempre con cualquiera que tenga ganas de disfrutar de una buena historia... o también provocar el efecto contrario. Está claro que la apuesta es bastante arriesgada.
Además de ser un un thriller trekkie de aventuras, esta producción, a su modo, también intenta adentrarse en debates éticos en situaciones de crisis a través de su trama. ¿Hasta qué punto está dispuesta a llegar la Federación para proteger sus principios? ¿Qué precio es aceptable para asegurar su supervivencia? Estas cuestiones están presentes y, mejor o peor planteadas, aportan algo más de profundidad .
Al final, deberemos a Discovery no solo esta producción, sino también la futura Starfleet Academy y la joya que es Strange New Worlds. Está claro que Sección 31 no ha nacido para brillar entre lo mejor Star Trek, pero al menos suma algo de variedad al universo trekkie.
Más allá de Discovery, no se encuentra (o no se busca) la manera de explorar temas o personajes que ya son canon de la franquicia de una forma consistente más allá de guiños y referencias. Tampoco vamos a encontrar tramas complejas muy trabajadas, diálogos profundos o reflexiones filosóficas al estilo TNG o DS9, ni nada parecido. Sin entrar en spoilers, lo que vemos es una historia, con un punto desquiciado que trata de encajar piezas y, al mismo tiempo, puede ayudarte (o no) a entender sin prejuicios lo que realmente es la Sección 31 y, tal vez, si escarbas un poco, su evolución.
A nivel visual, cumple (lo hace sin mantener, en general, una coherencia estética con Discovery y Strange New Worlds) y la banda sonora de Jeff Russo complementa y acompaña a la perfección la atmósfera y el ritmo de la película. Nos encontramos ante una experiencia dentro del canon de Star Trek, con un lenguaje y un registro diferente que puede unir al trekkie de siempre con cualquiera que tenga ganas de disfrutar de una buena historia... o también provocar el efecto contrario. Está claro que la apuesta es bastante arriesgada.
Además de ser un un thriller trekkie de aventuras, esta producción, a su modo, también intenta adentrarse en debates éticos en situaciones de crisis a través de su trama. ¿Hasta qué punto está dispuesta a llegar la Federación para proteger sus principios? ¿Qué precio es aceptable para asegurar su supervivencia? Estas cuestiones están presentes y, mejor o peor planteadas, aportan algo más de profundidad .
Al final, deberemos a Discovery no solo esta producción, sino también la futura Starfleet Academy y la joya que es Strange New Worlds. Está claro que Sección 31 no ha nacido para brillar entre lo mejor Star Trek, pero al menos suma algo de variedad al universo trekkie.
¿Alguien sabe donde está Turkana IV?
Continuar la historia podría servir para resolver bastantes incongruencias y desarrollar mejor el potencial de la Sección 31, o para hundirla todavía más... Si deciden ir a Turkana IV, tal vez lo mejor sería llamar a Jonathan Frakes para ese viaje y que ponga un poco de orden. Y, de paso, también revisar con calma TNG, DS9, Strange New Worlds, la tercera temporada de Picard o, incluso, la última de Discovery (y, en cualquier caso, abstenerse de cualquiera de las producciones de J.J Abrams) y, si nada de eso funciona, siempre quedará la posibilidad de llamar a Q para que arregle el desaguisado.
No es la nueva frontera… ni el Génesis 2.0 de Khan
No se le puede pedir lo mismo a una hamburguesa con patatas que a un filete al punto con un buen vino tinto, y esta producción no es, ni pretende ser, ni puede ser gastronomía trekkie elaborada, pero es honesta y rompedora... y se le puede dar una oportunidad (sí, yo la he disfrutado), aunque no se le debe exigir lo que no puede ofrecer.
Si te la tomas en serio, tienes un problema. Al final, se trata de pasar un rato con un experimento fallido... un divertimento esperpéntico y no hay más.
Continuar la historia podría servir para resolver bastantes incongruencias y desarrollar mejor el potencial de la Sección 31, o para hundirla todavía más... Si deciden ir a Turkana IV, tal vez lo mejor sería llamar a Jonathan Frakes para ese viaje y que ponga un poco de orden. Y, de paso, también revisar con calma TNG, DS9, Strange New Worlds, la tercera temporada de Picard o, incluso, la última de Discovery (y, en cualquier caso, abstenerse de cualquiera de las producciones de J.J Abrams) y, si nada de eso funciona, siempre quedará la posibilidad de llamar a Q para que arregle el desaguisado.
No es la nueva frontera… ni el Génesis 2.0 de Khan
No se le puede pedir lo mismo a una hamburguesa con patatas que a un filete al punto con un buen vino tinto, y esta producción no es, ni pretende ser, ni puede ser gastronomía trekkie elaborada, pero es honesta y rompedora... y se le puede dar una oportunidad (sí, yo la he disfrutado), aunque no se le debe exigir lo que no puede ofrecer.
Si te la tomas en serio, tienes un problema. Al final, se trata de pasar un rato con un experimento fallido... un divertimento esperpéntico y no hay más.
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