LA BOLA NEGRA DA BOLA ¿QUÉ DIRÍA FEDERICO?
Los Javis han cogido un drama queer, varias épocas, represión, deseo, la obra inconclusa de Lorca antes de su asesinato, un puñado de traumas y han pensado: ¿para qué hacer una película cuando podemos/debemos hacer una catedral?
Y se han puesto manos a la obra con bastante talento y más agallas. La red de seguridad se han olvidado de ponerla. No hay otra, viniendo la idea y el material de donde viene… y asumir el riesgo es un valor (o una temeridad).
«La bola negra» va más allá del homenaje a García Lorca. Parte de su última obra inacabada —unas pocas páginas apenas iniciadas antes de su muerte—, la reconstruye y reinterpreta para acabar inventando casi un spin-off de un trozo de la vida del poeta.
Esto no tiene nada que ver con un biopic literario, es otra cosa. Lorca es un instrumento para conectar pasado y presente a partir de una reinterpretación de su obra, al servicio de una recreación imaginada en el lenguaje cinematográfico del siglo XXI, casi una ucronía.
La película clava su tesis en la exclusión y la violencia con las que la sociedad castiga la diversidad del deseo. Desde esa trinchera va conectando distintas épocas para reivindicar la existencia gay y la memoria queer. El producto es una relectura que entiende a Lorca, pero lo mira desde la propia tesis de la película con los ojos del presente.
Los Javis han intentado construir una catedral y casi les ha salido la Sagrada Familia. Es una construcción sólida y bellísima. Es pura osadía, la factura técnica es exquisita, musicalmente acierta y es una delicia estética. La película es monumental, un tremendo chute audiovisual y emocional.
Es verdad que hay momentos en los que subraya demasiado lo que no hace falta, tanto que solo le falta poner «POR SI NO LO HABÉIS ENTENDIDO» en pantalla. Y el metraje da para mucha bola.
¿Sobrevalorada? Eso de valorar es muy subjetivo. Lo objetivo es el fenómeno mediático global en el que se ha convertido o que esté reventando salas de cine, valoraciones y reacciones del público y la crítica... Se podrá decir que todo eso no la hace automáticamente una buena película, claro, si no fuera porque creo que tiene argumentos de sobra. Y ¿quién desprecia ese botín? Yo no. Sigo con la ucronía y me pregunto qué diría Federico de todo esto. El de 'La Barraca', que hace noventa años —en tiempos analógicos, cuando no existía la conexión global— llevaba las obras del teatro clásico español por pueblos y zonas rurales, buscando acercar el teatro a lugares donde no podía llegar. Nunca lo sabremos, pero a mí me vale para defender un 8,5/10 holgado. Prefiero una película que se cree a sí misma y se pasa de ambiciosa a otra que se queda midiendo cada paso para no molestar y acabar en una medianía sin dejar a nadie satisfecho.
* Lo mejor: visualmente es una brutalidad, atmosférica, inmersiva, sensorialmente una locura… Le sobra personalidad y ganas de jugarse algo. Y eso ya es bastante. * Lo peor (nada que impida disfrutarla): tiene sus problemas de ritmo, metraje y una cierta tendencia a la sobreexplicación. Aplauso largo...





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