CORRE, CORRE, CORRE ¡QUE TE VAN A ECHAR EL GUANTE!
Hay lecciones que la industria del cine se empeña en enseñarnos a toda prisa, aunque sepamos de sobra cómo termina el juego.
En 1982, Leño ya lo dejó grabado a fuego en el rock estatal con «Corre, corre»: la historia del rebelde que va a contracorriente y al que el sistema —o en este caso, el algoritmo de una plataforma de streaming— no deja de perseguir.
Décadas después, Gal Gadot encarna esa misma huida hacia adelante en 'A la carrera' (Prime Video).
La actriz vuelve al género donde más cómoda se siente —la acción frenética y la velocidad— interpretando a una poderosa abogada que parece haber visto todo en las curvas peligrosas de la ley.
Los paralelismos con el clásico de Rosendo Mercado no se hacen esperar:
Corre, corre, corre
Que te van a echar el guante
Lo tienen decidido
Debes ser otro eslabón...
— Leño, «Corre, corre» (1982)
Y sí, reconozco que el paralelismo se coge con pinzas y es muy forzado, pero la película también y toca sacar las esposas y echarle el guante.
Un producto a base de fórmula repetitiva, falta de garra en el guion y esa sensación de producción empaquetada donde nada de lo que opine el espectador parece importar. Todo queda en un eslabón más de la cadena de montaje del cine de acción veraniego.
Tiene todos los clichés posibles y alguno más, trama reciclada y un giro final que pretende sorprender, pero es un disparate. Si miramos más allá del ruido la película se queda en un entretenimiento vertiginoso de 80 minutos (la brevedad es una virtud) para desconectar y dejarse llevar por el espectáculo visual viendo a Gal corriendo como una posesa para salvar a su hijo... y también la película.
Tras verla una segunda vez por motivos ajenos a mi voluntad he decidido ajustar la nota y la crítica. Al menos me ha servido para recordar un clásico del rock hispano infinitamente mejor en su género. Solo por eso le subo la nota de un 2 de "mala" a un 3 de "floja" y no hace falta usar decimales.
Después de ganarle al metro de Londres en un sprint de estación a estación —y evitar ser atropellada en los túneles— nuestra heroína se lanza al Támesis desde el puente y aparece la imagen de su mapa de rastreo a toda velocidad... y uno se imagina que han abierto un vórtice a otra dimensión y es Wonder Woman, porque el giro final es que en realidad es una secuela de la peli de 2017 y no nos habíamos enterado.
Pero no, la culminación del giro absurdo se la guardan para el cierre y ese ya no lo destripo. Si consigues llegar al final de la carrera, casi mejor que lo veas tú mismo.
La "gran sorpresa" es lo que ya sabes a los tres minutos del inicio: ganan los buenos, logra salvar al niño, desactivan la bomba y detienen al malo malísimo. Ella solo «le contó la historia que quería oír». «El viejo truco de abogado».
Como tour turístico no está mal, Londres es muy bonito.
He aprovechado los nueve minutos de créditos finales... y he vuelto a escuchar el mítico tema de mis queridos Leño.





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