TNG: La nave insignia
¿Cómo es posible escribir una crítica objetiva de algo que ha crecido contigo, como tu marca preferida de cereales, vino o cerveza? O de los amigos que no eliges pero acabas queriendo porque siempre han estado ahí. Es complicado. Por eso, esta reseña no va a ser objetiva, ni puede serlo.
Punto de Inflexión
TNG es mucho más que una continuación del legado de la serie original: es la piedra angular sobre la que se construye el universo trekkie moderno. Su llegada supuso un antes y un después para la franquicia y para la ciencia ficción en televisión. Si bien el optimismo utópico y los dilemas éticos ya eran el núcleo de la visión de Gene Roddenberry, aquí se elevan a un nuevo nivel de complejidad, desarrollo y alcance.
Con sus siete temporadas, TNG redefinió cómo podía abordarse la ciencia ficción en pantalla. Los guiones se atrevían a plantear preguntas difíciles sobre la moralidad, la humanidad y nuestro lugar en el cosmos, siempre desde la perspectiva de un futuro esperanzador. En un momento en que la televisión abrazaba lo oscuro y lo distópico, TNG apostó por la inteligencia, el diálogo y la exploración tanto exterior como interior.
Mítica y Química
La tripulación es pura mítica y química: empezando por el gran capitán, Jean-Luc Picard, con su mezcla de autoridad, erudición y humanidad, hasta Data, en búsqueda de su propia alma. Desde la firmeza de Worf a la empatía de Troi... Desde el ingenio de LaForge hasta el corazón de Riker... Crusher, Guinan, O'Brien... Cada uno aporta algo único, pero juntos representan lo mejor de lo que la humanidad (y otras especies) pueden ofrecer.
TNG supo integrar a la perfección la acción y la filosofía, ofreciendo personajes y conceptos muy potentes que forman parte de canon: el Continuo Q, Moriarty, Lore, los Borg... y también episodios inolvidables como "The Measure of a Man" (donde se cuestiona qué significa ser consciente), "Yesterday's Enterprise" (una lección magistral de realidades alternativas) o "The Best of Both Worlds" (que redefine el concepto de cliffhanger en televisión) y sé que me dejo muchos.
Más allá de la pantalla, TNG no solo marcó a una generación trekkie; también influyó en cómo se hace televisión. Introdujo tramas más serializadas, efectos especiales innovadores para la época y una forma de abordar la narrativa que todavía resuena. Es el punto de referencia al que toda nueva entrega de Star Trek se enfrenta y siempre pierde.
"La Serie"
Para los que crecimos con TNG, es más que una serie. Es un recordatorio constante de que el futuro puede ser mejor, que las diferencias nos enriquecen, y que la exploración —ya sea de estrellas lejanas o de nuestros propios límites— siempre vale la pena. Así que, no, esta crítica no es objetiva, ni original pero ¿cómo podría serlo?
Star Trek: La nueva generación (TNG para los amigos) no es solo una serie de Star Trek, es la serie. No hay más preguntas, señoría.




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