Strange New Worlds: ¡ENGAGE! CURSO FIJADO (T1‑T3)
* Crítica actualizada: temporada 3. Última edición: 12/09/25.
"Hegemony" y el arranque de la tercera temporada
Tras una espera que se ha hecho eterna desde el brutal cliffhanger final de la segunda temporada, "Strange New Worlds" regresa con el reto de mantener un listón altísimo: lo más trekkie que se ha hecho desde la época de TNG y DS9 (con permiso de "Voyager" y sin restar valor a lo que intentó "Enterprise"), pero dándole un tono y un lenguaje actuales. Difícilmente un cliffhanger así podía tener una resolución a la altura, pero no se puede negar que la season 3 tiene un arranque espectacular, con la misma energía que acabó la segunda. "Hegemony Part 2" es un episodio exquisito y muy disfrutable.
Evolución y riesgo
Más allá del inicio, esta tercera temporada introduce un cambio notable: las tramas largas transversales ganan peso. Se mantiene el formato episódico, con tramas autoconclusivas, un sello de la serie clásica. Sin embargo, en esta entrega se intensifica la narrativa serializada a través de la evolución de personajes y el desarrollo de subtramas introducidas en temporadas anteriores: las relaciones "románticas" y experiencias entre los personajes tienen un impacto duradero.
Dilemas éticos, exploración, descubrimiento y trabajo en equipo siguen ahí, pero el pulso narrativo ha cambiado y la transversalidad dramática gana peso. Lo episódico convive con lo serializado, algo que tampoco es nuevo: ya existía en la época de TNG y DS9, tanto entre series como dentro de sus propias temporadas. No es un problema en sí; la cuestión es cómo se construye.
Para entender por qué este cambio pesa tanto basta recordar de dónde venimos: "Hegemony Part 1", culminó la segunda temporada como una explosión trekkie: ética, ciencia, diplomacia, conflictos interplanetarios, batallas, desarrollo coral de personajes y un respeto absoluto al canon. La tercera temporada resuelve el cliffhanger y después añade un hilo centrado en las relaciones y arcos emocionales, un equilibrio entre la aventura autoconclusiva y el desarrollo de personajes con una serialización "emocional"... pero no esperes un relato complejo y cohesivo al estilo DS9, ni nada parecido.
No todo es diltio puro
Lo anterior puede gustar más o menos, y es verdad que la tercera temporada es más irregular y en algunos tramos se percibe menos sólida que las dos primeras, con guiones más básicos y cierta deriva hacia lo telenovelesco. Pero arriesgarse es parte de la evolución, y "Strange New Worlds" sigue empujando hacia nuevas rutas. A cambio nos deja algunos episodios memorables, un reparto entregado y una factura técnica altísima.
Para ser justos, si miramos en conjunto estas tres temporadas y las comparamos con otras series canónicas, por ejemplo —salvando las distancias— TNG o TOS, ¿cuántos episodios flojos o de relleno vamos a encontrar en esas series? Bastantes… y eso no resta valor a estas series míticas en conjunto. Lo mismo ocurre con cualquier serie de Star Trek: es imposible que todo sea una obra maestra, y más aún cuando, en el caso de Strange New Worlds, aún faltan muchas piezas por completar. Pero aquí no hay relleno: hay diversidad y todo tiene un sentido.
Después del cliffhanger
Después del último episodio de la season 2, clímax interruptus, pedazo de cliffhanger digno de la época TNG, y aquí estamos ahora… tras un recorrido que no solo recuperó la esencia más pura de la franquicia, sino que amplió su mitología: villanos clásicos revitalizados (los Gorn se ganaron su lugar junto a los Borg o la especie 8472), personajes que van emergiendo y dan sentido a la serie… y un guión potente, con tramas y subtramas capaces de hilar acción y emoción con una coherencia poco común en la televisión actual.
Los personajes se van definiendo y desarrollando de forma coherente con el canon clásico (sin líneas Kelvin ni inventos), tanto los grandes nombres de TOS más centrales y reconocidos: Kirk, Spock, Uhura, Scott… como los más secundarios: el mismo Capitán Pike, M’Benga, Sam Kirk, Chapel o T'Pring. SNW está consiguiendo hacerlos crecer y darles contexto en el universo trekkie y, al mismo tiempo, escribir el prefacio de la serie original de forma coherente y, mientras no se demuestre lo contrario, también canónica.
Respirando trekkie
Por ahora, sigue siendo una declaración de amor a la franquicia: llena de humor hiperbólico, pero también con todo lo necesario para seguir creciendo y ampliando su espacio, intentando "con audacia" innovar y reivindicarse. Ofrece todo lo que un trekkie puede pedir: batallas interestelares épicas, uniformes amarillos sesenteros, ingenio, razas alienígenas en conflicto, tramas episódicas autoconclusivas y transversales, reflexiones éticas, diversión… y, además, la maravillosa mano (y algo más) de Jonathan Frakes también anda por ahí en algún episodio.
"Strange New Worlds" sigue respirando aire trekkie por cada poro, con episodios que alternan la gravedad de los dilemas morales con delirios deliciosamente absurdos que podrían haber salido de los ’60. Es excepcionalmente creativa: se atreve a abrir rutas nuevas sin perder de vista el canon, y ahí da argumentos para seguir subiendo a bordo de la Enterprise después de tantas décadas. Sí, a veces roza lo disparatado y hasta se ríe de sí misma, pero ¿qué hay más trekkie que eso?
La tercera temporada es otra frontera: imperfecta, arriesgada y profundamente trekkie. "New worlds to seek out, to boldly go where no one has gone before"
To be continued...





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