Ser mujer y policía en 1979... la misión más difícil era abrir camino
Esta miniserie nos lleva a Madrid en 1979, con un país todavía medio grogui tras la muerte de Franco y una policía que intenta adaptarse a los nuevos tiempos... o lo que ellos creen que son "nuevos tiempos". En el Madrid de 1979, en plena resaca de la dictadura, las estructuras policiales y sociales todavía tambalean entre el pasado y un futuro incierto.
La serie acierta de lleno con la caracterización del Madrid de finales de los setenta del siglo pasado, tanto en el centro urbano como en los barrios periféricos, llevándote a ese tardofranquismo que aún pesa en las calles. La fotografía refuerza ese realismo, mientras las tramas reflejan los conflictos sociales de una época en plena construcción: política, violencia, drogas… y cómo cada personaje los vive y percibe según el lugar que ocupa en una sociedad que avanza rápido y no espera a nadie.
En medio de ese caos controlado, aparece Clara Montesinos, una de las primeras mujeres policía en España, interpretada por Laia Manzanares. Y lo borda: su Clara es un cóctel perfecto de timidez y brillantez, cohibida pero con agallas, empeñada en hacer justicia aunque el sistema le ponga más piedras que una ruta de senderismo extremo.
Es algo más que un simple thriller policial. Hay historia, hay sociología, y hay mucho que decir desde las voces femeninas. Las tramas son sólidas y la ambientación de la época también, lo que conforma una sensación de realismo donde los temas sociales, personales y policiales se entrelazan de una forma muy natural que consigue enganchar.
También aparecen varios clichés redundantes —corrupción policial, la pionera a contracorriente en un mundo de hombres, los "romeos" de Vallecas y las "julietas" del Barrio de Salamanca...—, o al menos nos lo puede parecer al mirar 1979 con los ojos de 2025. Pero, en general, el resultado es bastante coherente, sin forzar las costuras. Todo encaja, fluye y se disfruta mientras las piezas del puzle se van moviendo.



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