M3GAN2 en tó: es megantástica, ¡megándola parda!
Megan, dale caña… y que nunca se te acabe la batería
Evitar la referencia es imposible... ¿Qué pasaría si TERMINATOR se encontrara en la cadena de producción y decidiera elegir la elegancia de BARBIE? M3GAN 2.0 es la improbable híbrida de ambos, una fantasía tecnopop tan adorable como escalofriante. Una muñeca con CPU de soldado que demuestra que la inteligencia artificial puede repartir mamporros a lo grande, soltar gags ochenteros y, además, funcionar como película.
Y, sí, después de verla repartir estopa, la sucesión de gags y todo lo demás, edito la crítica... y le subo la nota de 6 a 7. Porque hay locuras que merecen su punto extra.
Entre la primera entrega de 2022 y su secuela de 2025, la película cambia el terror y el humor negro por la ciencia ficción gamberra, respetando el algoritmo de la edad, eso sí, y con mucho más presupuesto, eso también, y el resultado no es peor. Como mínimo, te pasas las dos horas en el cine del tirón y el rato merece la pena.
M3GAN 2.0 es un cóctel explosivo donde se mezclan muñecas asesinas de los 80, robots TERMINATOR, dilemas filosóficos de IA actuales y un toque de humor negro muy al estilo BLACK MIRROR, todo con ritmo y guiños bien colocados... pero no busca ser profunda ni sesudamente intensa, aunque intensidad le sobra: Gerard Johnstone la ha hecho con un único objetivo, que te lo pases pipa, y vaya si lo consigue.
Si en la primera Megan jugaba a la muñeca diabólica con ganas de protagonizar un episodio de BLACK MIRROR, aquí se presenta como heroína de artes marciales, absolutamente divina, en un festival de acción, referencias y gags bastante ochenteros… y funciona muy bien. La peli arranca casi como una serie B de toda la vida, pero en cuanto Megan se enchufa y empieza a darse de tortas con Amelia —una especie de TERMINATOR wannabe que al final resulta una antagonista maravillosa— la cosa se desmadra... y todo fluye.
La IA ya no da miedo: da likes random. Entre algoritmos con crisis existencial y un tercer acto que roza lo épico en clave Barbie-cyberpunk, la peli salta del terror a la action comedy y ni te has enterado… ¿Que la historia es un caos de absurdidad supina y no hay por dónde cogerla? Por supuesto, pero Megan sigue bailando mientras el mundo arde y nosotros la aplaudimos.
Aunque aquí Megan decide redimirse y colaborar de buen rollito, pasando de muñeca diabólica a superheroína cibernética, la verdadera pesadilla no es la rebelión de las máquinas... es que al final le vamos a preguntar a CHATGPT o a la IA de turno si debemos rendirnos o pedirle que nos haga un tutorial para montar la resistencia.
La película es un acierto en forma de secuela que se emancipa de la original, se abre a otro camino y se encuentra a sí misma desde la diversión y el entretenimiento más loco y desencadenado. Y, además, sabe muy bien cómo se reparte estopa y homenajes con estilo. Absolutamente, compro. Y repito lo dicho: Megan, dales caña… y que no se te acabe la batería.





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