Contagion of Fear. Spoiler: no la recordarás


La premisa prometía: Australia, una pandemia, caos social y un tufillo a Outbreak mezclado con Contagion que pintaba interesante… Pero a los diez minutos ya te das cuenta de que hace aguas por todos lados, y antes de la media hora va a peor: la película decide que lo del virus es demasiado mainstream y gira hacia el panfleto moral sobre el racismo, la islamofobia y lo malos que nos volvemos todos cuando tenemos miedo.

El problema no es el tema, sino cómo se trata: con trazo grueso, tirando de todos los tópicos del género (bueno, si es que tiene uno claro…), absolutamente previsible y con una sutileza tan sutil que directamente no existe. Y sobre personajes trabajados o matices… mejor ni hablamos. Aquí tenemos a la protagonista perfecta para el bingo de la corrección política: mujer, policía, musulmana, fuerte, lista… Y me parece estupendo… si estuviera bien hecho. Pero es que esto es un panfleto que no hay por dónde cogerlo.

Nuestra heroína se pasea por la zona de cuarentena como si tuviera el pase VIP del apocalipsis, rodeada de villanos de saldo e ineptos con placa. Por el camino, aparece un influencer neonazi salido de una red social cutre, que lidera a un grupo de lugareños cabreados como si fueran extras rechazados de Mad Max. También hay un padre soltero con trauma, cuya rabieta online lo convierte en estrella del momento... Todo con libro de instrucciones de blanco o negro sin grises, porque el espectador es tonto y así lo entendemos mejor. 

Las interpretaciones son pésimas, la realización aún peor, las tramas y subtramas rozan lo ridículo... y los giros de guion consiguen ser incluso peores. Y lo curioso es que el arranque pintaba medio bien: tensión, ritmo, atmósfera... Pero, en lugar de apretar las tuercas al género, se desinfla en una especie de thriller moralizante con montaje de videoclip barato, decisiones de guion de "porque sí" y efectos especiales que parecen de app móvil.

Como telefilm para una tarde sin expectativas puede entretener, pero con menos medios y la misma idea se podría haber hecho algo mucho mejor y menos cutre. ¿Recomendable? Solo si tienes ganas de entrenarte para detectar narrativas forzadas o jugar al bingo del estereotipo. Eso sí: dura solo 94 minutos, lo cual siempre se agradece. Y no te preocupes si te distraes: esta peli se esfuerza tanto en ser olvidable que casi lo consigue antes de acabar.

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