dilluns, 28 de gener de 2013

Reacción en cadena


Hay un principio de la física que reza algo así como que toda estructura tiende a permanecer constante o aumentar. Creo que se trata de una de las leyes de la termodinámica o una cosa similar (pido disculpas por mis limitaciones en el campo de las ciencias físicas…). Todo tiene que ver con todo, y aquella mariposa que agitaba las alas y, al otro lado del mundo, provocaba terremotos, tiene una versión doméstica que está golpeando nuestro sistema de partidos y, desde el ámbito de la politología, provocará  cambios  y tsunamis. De hecho, ya lo está haciendo, y de qué forma… En Catalunya, sin ir más lejos, una de esas mariposas ha empezado a volar y, aunque ya hacía tiempo que agitaba las alas, hoy ya ha tomado suficiente altura para ser vista, cada vez más desde un radio mayor y ya nadie puede discutir su existencia. Por mucho que algunas brunetes mediáticas se empeñen y se empecinen en explicarnos cuentos chinos, es lo que hay... Otra cosa es que, desafiando la física, determinadas estructuras monolíticas tiendan a su autoconservación y miren hacía otro lado y se dediquen, sistemáticamente, a poner puertas al monte. 

Catalunya es un síntoma de una reacción en cadena mucho mayor. El viejo sistema de partidos PSC-CiU ha quedado superado -y hecho añicos- y el primer  damnificado es el PSC, donde se consolida la OPA (más hostil que amistosa) de su hermano mayor estatal y, más allá de su adelgazamiento institucional, sufre una enorme descohesión en todo su espacio político y orgánico. El PSC en pocos años está pasando de tener muchas fronteras políticas (con CiU, PP, ICV y ERC, como mínimo) y pescar en muchos caladeros de votos, a quedarse como una referencia estatal, que sólo se confronta con el otro gran partido estatal. Esto, en el contexto de Catalunya, es tanto como pasar de la centralidad política a un segundo plano, exactamente al mismo nivel que el PP de Catalunya que no puede pasar de un techo establecido en unos 20 diputados.  Sintomático de todo ello es la bienvenida al mundo de la legalidad y la sensatez política (el suyo, por supuesto) que, en la primera sesión del Parlament, dedicaron Albert Ribera y Alicia Sánchez-Camacho a las bancadas del PSC, sin olvidarnos de los cinco diputados y diputadas que tuvieron la decencia personal de ausentarse a la hora de votar la declaración de soberanía.
 
Segunda (posible) reacción: entre la realidad tozuda del hoy y el futuro, siempre por escribir, se vislumbran cambios profundos también en el sistema de partidos español. Con una capacidad electoral disminuida del PSC, para el PSOE es imposible poder construir sólo una alternativa política. Por tanto, si pretende gobernar, debería pactar con las nuevas formaciones emergentes en el ámbito estatal: IU y UPyD. A partir de aquí se pueden dar dos resultados, más o menos inmediatos: que se rompa el bipartidismo y, al mismo tiempo, se genere un doble debate en el espacio político del PSOE: girar, en lo programático, hacia posiciones menos neoliberales y netamente socialdemócratas (cosa, hoy por hoy, lejana…) y, en cuanto al modelo de Estado, abrazar o no, sin medias tintas el modelo jacobino y olvidarse de opciones federalistas. Esta segunda opción ya es un hecho bastante contrastado y, si hay dudas, le podemos preguntar a Pere Navarro.

Esto es sólo un aspecto de problemas bastante más complejos, que tienen raíces históricas también complejas y que, azuzados por muchos factores: cosas como la frustración social, la profunda estafa democrática en la que nos encontramos, la dictadura de los mercados… se hacen más complicados todavía. Soy consciente que una parte importante de estas líneas son, ahora mismo, pura especulación; más o menos argumentada y mejor o peor construida, pero especulación, al fin y al cabo. Sea como sea, para especular con un mínimo de sentido, hay que pensar y contrastar cosas y eso siempre es un buen ejercicio. El tiempo despejará incógnitas y dará y quitará razones. Llegado el momento, la cosa ya será cuestión de los historiadores, pero no hay duda que nada va a ser igual, veremos en qué sentido. Creo que el pescado nunca está vendido hasta que alguien decide comprarlo… 

2 comentaris:

  1. Es todo lo contrario, Pablo: el segundo principio de la termodinámica afirma que en un sistema aislado, la entropía SIEMPRE permanece constante o aumenta, es decir, que todo proceso SIEMPRE tiene lugar en un sentido tal que produce un aumento de la entropía del universo. La entropía tiene un significado físico estadístico: podemos asociarla al grado de desorden de un sistema, hasta el punto de que aquélla es una medida de éste. Por consiguiente (que diría Felipe), los sistemas SIEMPRE tienden a evolucionar hacia estados de mayor desorden. O, en mecánica estadística, todo aumento de entropía equivale a una evolución hacia estados de mayor probabilidad. Entre otras cosas, por eso nos morimos...

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    1. De acuerdo. Ya avisé de que estas cosas no te las enseñan en las facultades de ciencias sociales. Digamos pues, que determinadas visiones no salen de "su propia entropía". Con lo cual, todo cambia, como ya expuso Heráclito (aquí voy sobre seguro...), y, para estas visiones, todo sigue girando alrededor de su propio ombligo.

      La interpretación que trato de ilustrar con "la metáfora de la entropía" (soy un crack, construyo metáforas sin saberlo) sería algo así como que toda estructura de dominación trata de sobrevivir desde su propia entropía y evolución interna, negando en muchos casos la realidad y poniendo en su lugar otra realidad ficticia, inventada o superada.

      Ahora mismo edito la entrada y dejo el tema más pulido...

      Salut ,-)

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