Atasco 2. Si te gustó el caldo, dos tazas


Que se quite el tráfico de Los Ángeles y que empiecen a tomar nota en Hollywood: con mucho menos presupuesto y bastante más ingenio, al igual que la primera temporada, Atasco 2 pasa la mano por la cara a muchas comedias internacionales infladas de efectos y presupuesto. Aquí no hay persecuciones imposibles, ni explosiones innecesarias, ni CGI mágico, ni grandes efectos especiales... y no los necesita. Lo que hay es un monumental embotellamiento madrileño convertido en un parque temático de la comedia española.

Esto es humor sociológico y cotidiano, sin complicaciones… y está más cerca de Camera Café que de un clásico de Billy Wilder, pero funciona. No hay que pedirle más que el sano ejercicio de reírse de la vida. Con una estructura básica pero bien construida, se ve fácil, se disfruta y cumple su objetivo. Rodrigo Sopeña repite jugada y mejora la receta, como la tortilla de patatas de las abuelas o la ensaladilla rusa de las madres: más personajes, más tramas, más sátira y más cameos, que parecen una gala de los Goya encerrada en un atasco.

El humor sigue siendo tan reconocible como absurdo, tan castizo como universal, y si en la primera te reíste, en esta también... porque aquí lo que se estanca no es la creatividad, sino los coches. Y si funciona, pues mejor no tocar… y bien que hacen. Seis episodios que corren y vuelan (como deberían hacerlo los coches, si no estuvieran empotrados unos contra otros) y, simplemente, logran lo que se proponen: seguir con la diversión sin complejos y retratar la sociedad (sin caer en la caricatura vacía) para pasar un buen rato y echar unas risas.

Nota: B de bien hecha, que no necesita ni moverse del sitio para avanzar. Segundas partes sí son buenas… y bienvenidas, en este caso.

Comentaris

Entrades populars