diumenge, 14 d’abril de 2013

Hoy hace 82 años que se proclamó la II República y...


Si esto fuera una democracia normal la corrupción, el cohecho y el tráfico de influencias serían incompatibles con la función pública. También -o más todavía- si hablamos de la Jefatura del Estado que, por cierto, sería votable y elegible por la ciudadanía y, de esa manera, el Fiscal General del Estado, seguramente, se ahorraría ciertos papelones (entre el patetismo y la pleitesía) en relación a infantas y allegados y podría dedicarse al ejercicio de defender el interés general (y no familiar) que es la función que le toca. En una democracia de calidad tampoco se penalizarían jueces por intentar reparar los asesinatos impunes de la dictadura, ni habrían miles de cuerpos pendientes de ser velados en condiciones por sus familiares, perdidos o enterrados en enormes monumentos faraónicos que homenajean asesinos.

Tampoco cabría, en una democracia digna de su etimología, que los bancos y los especuladores, responsables de la crisis, y de tanto sufrimiento social, vivan tranquilamente -y sean rescatados con recursos públicos- mientras que millones de familias pierden su vivienda y son expulsadas de la sociedad, una sociedad cada vez más inservible y recortada en términos de derechos sociales. También sería, en una democracia, "normal" que las leyes se creen por la ciudadanía para mejorar y regular su convivencia y no sean un lastre -y un problema- que hagan, justamente, lo contrario. En democracia, no debería ser, tampoco, una cuestión imposible garantizar, al igual que los derechos sociales, los derechos nacionales: la diversidad, debería un rasgo identitario positivo y no una patología dolorosa.

Hoy, hace 82 años que se proclamó la II República, que se inicio la última legitimidad democrática refrendada -y fundamentada- por las urnas y la ciudadanía. En una democracia “normal” lo “normal”, sería que hoy fuera festivo, y no precisamente por ser domingo… Pero, parce ser, que la "democracia" en este edificio jurídico y político, que nos vendieron tras la muerte del dictador, tenía fecha de caducidad, y ya hace tiempo que su fecha de consumo preferente pasó…  Habrá, pues, que buscar y recuperar otras legitimidades -y romper bastantes dogmas- para no acabar más intoxicados de lo que ya estamos. Me parece, que un 14 de abril de 2013 es un buen día para hacer esta reflexión y, por cierto... ¡Viva la República!

1 comentari:

  1. Buen artículo.
    Es el momento para levantar la bandera republicana y lo que ella representa, es la única perspectiva para salir de la actual situación de agobio, explotación y estado de necesidad de nuestro pueblo con dignidad, con reparto equitativo de las cargas, liberándonos de los miserables que nos han llevado a esta situación.

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